Se define como disfunción eréctil
(DE) a la incapacidad parcial o total del hombre para alcanzar
y/o mantener una erección con una rigidez suficiente que
permita una relación sexual satisfactoria.
Si bien la magnitud del problema no está claramente definida,
todos los estudios publicados coinciden en señalar que la
DE o impotencia sexual masculina es una enfermedad dependiente
de la edad, poco común en los hombres menores de 40 años
y muy frecuente a partir de los 60 ó 70 años.
Entre
los factores de riesgo o predisponentes para el desarrollo de la
disfunción sexual eréctil se encuentran,
como hemos mencionado, la edad (mas de 60 años), el tabaquismo,
la diabetes, las enfermedades cardíacas, la hipertensión
arterial, la depresión, el desempleo, etc. entre otros
factores.
Causas de la DE
Se presenta habitualmente asociada a dos factores: los
orgánicos (enfermedades en diferentes órganos)
y los psicológicos, aunque la presencia de uno no excluye
la participación del otro.
Hasta hace tres o cuatro décadas, las estadísticas
informaban sobre el predominio de los factores psicológicos
en el 80% ó 90% de los casos de DE. En la actualidad,
la mayoría de los estudios señalan la responsabilidad
de las causas orgánicas, particularmente las enfermedades
vasculares como factores predominantes en la DE entre los varones
de edad más avanzada.
En muchos pacientes con DE de causa
psicológica es muy
común el antecedente de fracasos sexuales aislados (característica
normal del comportamiento sexual masculino) luego del cual se
sienten frustrados y avergonzados registrando así dichos
episodios en su memoria. Posteriormente, durante los encuentros
futuros, esta imagen de sí mismo fracasando les produce
la pérdida de concentración y predispone a nuevos
y reiterados fracasos.
Las enfermedades orgánicas responsables
de DE observadas con mayor frecuencia son:
| Patología vascular periférica
(enfermedad arterial y venosa) |
40% |
| Diabetes |
30% |
| Drogas o medicamentos (de adicción, psicotrópicos,
antihipertensivos) |
15% |
| Intervenciones quirúrgicas (algunas cirugías
abdominales y pelvianas) |
8% |
| Afecciones neurológicas (que alteran los centros
o vías sexuales) |
5% |
| Alteraciones hormonales |
2% |
Diagnóstico de la DE
El diagnóstico de la disfunción comienza
con la primera entrevista médica. Habitualmente la sola
mención del problema por parte del paciente lleva al diagnóstico
y a la determinación de la causa. Una historia sexual adecuada
ayuda a descartar algunas condiciones que pueden acompañar
a la disfunción eréctil, tales como la disminución
de la libido (falta de deseo sexual) y los problemas del orgasmo,
incluyendo el retardo en la eyaculación o la eyaculación
precoz.
Los fracasos reiterados con ausencia completa de erecciones
muchas veces pueden orientar a la presencia de un problema orgánico
mientras que los episodios variables o circunstanciales orientan
hacia posibles causas psicológicas. El inicio brusco de
la DE en ausencia de otras enfermedades orgánicas conocidas,
sugiere la participación de factores psicológicos,
mientras que el comienzo paulatino es más propio de las
causas orgánicas.
Las erecciones peneanas nocturnas son
una condición normal
y constante del hombre, desde su nacimiento hasta avanzada la
tercera edad. Con frecuencia, durante las interrupciones del
sueño nocturno o al despertar por las mañanas,
los varones se encuentran con una erección involuntaria
debido a la coincidencia temporal de ambas circunstancias (despertar
justo durante un episodio de erección normal o fisiológica).
Cuando las erecciones nocturnas o matinales se presentan con
frecuencia y son normales simbolizan el buen funcionamiento de
los componentes orgánicos que participan de esta función.
El
examen físico de los pacientes con disfunción
eréctil incluye la evaluación de su estado
general y el examen de los genitales externos donde se investiga
la existencia de posibles alteraciones del pene.
La solicitud
de análisis de laboratorio dependerá de
cada caso en particular y está orientada por las características
de la enfermedad actual, los antecedentes personales y el examen
físico. Debido a la participación de ciertas enfermedades
responsables de la DE, se puede solicitar un control hematológico
y bioquímico básico donde se puedan excluir las
diferentes enfermedades potencialmente responsables de la misma.
La
realización de pruebas de diagnóstico más
específicas estará determinada por las características
particulares de cada paciente y sobre todo por la selección
de las opciones de tratamiento. Existen varios procedimientos
de diagnóstico como evaluar las erecciones durante el
sueño (monitoreo de las tumescencias penianas nocturnas
- Rigiscan) o estudiar el flujo sanguíneo del pene (examen
circulatorio con doppler, caverno-sometría, caverno-sografía,
arteriografía pudenda, etc.).
Debido a la diversidad existente, la elección del estudio
a realizar dependerá de la patología, del paciente
y de la disponibilidad tecnológica del médico.
En la actualidad, el éxito terapéutico producido
por drogas de administración vía oral ha provocado
grandes cambios en la evaluación de los pacientes con
DE. La mayoría de los médicos realizan pruebas
de tratamiento (indicar el tratamiento sin mayores investigaciones
o pruebas diagnósticas) con estas drogas y luego categorizan
a sus pacientes en dos grupos:
- Respondedores a los agentes
orales.
- Resistentes (no respondedores) a los agentes orales.
En muchos casos en los pacientes que han
respondido satisfactoriamente al tratamiento oral se puede no
realizar investigación de los factores causales (por la
complejidad de algunos estudios y el costo económico)
ya que generalmente no modifica la conducta terapéutica
posterior.
Tratamiento de la DE
En los últimos años gracias a la aparición
de las drogas para administración por vía oral
ha cambiado drástica y satisfactoriamente el tratamiento
de la DE en un gran número de pacientes. El principal
objetivo del tratamiento de DE es que el paciente esté informado
y se sienta lo mas satisfecho y conforme posible con la alternativa
utilizada.
Existen diferentes alternativas de tratamiento y en
aquellos casos en los cuales exista una estricta asociación con
el origen de la DE se tratará además la causa desencadenante
del problema.
Entre los tratamientos de primera línea se encuentran
las drogas para administración por vía oral (Sildenafil,
Tadalafil, Vardenafil). Este tipo de tratamiento puede ser aplicado
en aquellos casos donde la DE tiene un origen psicológico
que no puede resolverse y fundamentalmente en aquellos casos
asociados a causas orgánicas. La popularidad de estos
tratamientos ha acarreado en muchos casos una utilización
inadecuada de los mismos y muchos pacientes que se consideran
no respondedores, por haberlos utilizado en forma inadecuada,
pueden responder satisfactoriamente tras la correcta prescripción
de los mismos por parte del médico urólogo. Son
drogas muy seguras siempre que se tengan en cuenta algunas consideraciones
especiales respecto a su utilización, en especial, en
los que respeta a su combinación con fármacos que
contengan nitroglicerina entre otras precauciones.
En aquellos
pacientes que hayan realizado un tratamiento adecuado con algunas
de estas drogas y no han encontrado una respuesta favorable,
puede indicarse el tratamiento de inyección
de drogas vaso-activas o tratamiento intra-cavernoso (inyección
a nivel del pene). Para esto el médico urólogo
explicara, informará e indicará al paciente la
forma y dosis de administración de las mismas. Habitualmente
se indica una combinación de drogas que deben ser aplicadas
con una dosis específica para cada paciente luego de un
entrenamiento o aprendizaje que el paciente debe hacer junto
con su urólogo. Para este tipo de tratamiento se requiere
de una destreza manual adecuada o de la colaboración de
la pareja sexual del paciente para una correcta inyección
de las drogas.
En otros casos puede estar indicada la utilización de
bombas de vacío, que consisten básicamente en un
cilindro en el cual se introduce el pene y por medio de la generación
de una presión negativa a nivel del mismo se logra el
llenado de los tejidos peneanos con sangre y la consecuente erección.
Ante
el fracaso o la imposibilidad de aplicación de los
tratamiento anteriores puede estar indicado el implante quirúrgico
de prótesis peneanas. Existen diferentes tipos de prótesis
y la principal diferencia entre las mismas se encuentra en el
modo de funcionamiento y en la comodidad para su utilización.
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