El cáncer de pene es un tumor maligno
que compromete los tejidos del pene.
Existen diversas causas que
pueden favorecer o aumentar el riesgo de desarrollar un cáncer
de pene. Una de estas es la presencia de una fimosis (imposibilidad
parcial o total de retraer el prepucio sobre el glande del pene).
La presencia de una fimosis genera una dificultad en la higiene
del glande y el prepucio y la acumulación
entre estos de una secreción maloliente denominada esmegma.
El esmegma ejerce una irritación sobre los tejidos del pene
que puede favorecer el desarrollo del tumor. La posibilidad de
aparición de un cáncer de pene en personas circuncidadas
es mucho menor que en aquellas que no lo están, más
aun si los hábitos higiénicos a nivel del glande
y el prepucio son adecuados. Por otro lado los pacientes con antecedentes
de verrugas genitales producidas por el virus del papiloma humano
(HPV), también tiene aumentado el riesgo de desarrollar
cáncer de pene. La presencia de estas dos entidades (fimosis
y verrugas genitales) favorecen en algunos casos la aparición
de un cáncer de pene, su sola presencia no implica el desarrollo
de un cáncer de pene, sólo predisponen al desarrollo
del mismo en aquellos pacientes que no controlan o tratan estas
patologías.
Síntomas
En general los pacientes consultan por la aparición
de lesiones de diferentes características a nivel del
pene asociadas en algunos casos con dolor en la zona afectada.
En los casos más
avanzados se pueden presentar con lesiones mas grandes a veces
sangrantes, dolor más intenso y generalmente acompañadas
de una secreción maloliente a nivel de la lesión.
Diagnóstico
El examen realizado por el médico urólogo
habitualmente orientará al diagnóstico de esta
enfermedad. En aso de sospecha de cáncer de pene el urólogo
indicará la
extirpación de dicha lesión para realizar el
análisis
de la misma (biopsia) y determinar si se trata o no de una
lesión
maligna de pene.
Tratamiento
El tratamiento de esta enfermedad va a depender de
las características
de la lesión, fundamentalmente del tamaño,
de su localización y del compromiso de otras estructuras.
La
principal medida de tratamiento para el cáncer
de pene es la extirpación del tumor y de la parte
del pene comprometido (penectomía). Para esto, dependiendo
del tamaño y
de la ubicación del tumor se puede realizar un penectomía
parcial, extirpación del tumor y parte del pene, en
aquellos casos en los que el tumor comprometa sólo
la región
del glande o punta del pene. Se realiza una reconstrucción
de la uretra a nivel del extremo del pene remanente. En caso
de tumores mas grandes con compromiso más extenso
se realiza una penectomía total, extirpación
total del pene, donde también se hará una reconstrucción
a nivel de la uretra para que el paciente pueda orinar.
Por
otro lado, en aquellos pacientes que presenten aumento del
tamaño de los ganglios de la ingle como consecuencia
de la lesión del pene, se puede realizar la extirpación
de los mismos (linfadenectomía), días o semanas
después
de extirpada la lesión del pene.
Los tratamientos quirúrgicos
mencionados anteriormente se pueden complementar con la realización
de quimioterapia o radioterapia, dependiendo del caso.
Los
cambios y el impacto psicológico que se pueden generar
luego de los tratamientos quirúrgicos para el cáncer
de pene, hacen que en muchos casos sea necesario el apoyo
o tratamiento de grupos de trabajo especializados en la atención
de pacientes con este tipo de enfermedades.
El cáncer
de pene es una enfermedad que detectada y tratada a tiempo,
permite la curación del paciente. La posibilidad
de curación y de conservar una micción y una
actividad sexual adecuada va a depender entre otras cosas
del tratamiento que sea necesario aplicar y esto se asocia
entre otras cosas con el tamaño de la lesión
al momento del diagnóstico.
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