El cáncer de testículo es un tumor
maligno que se origina en las células del testículo.
Es una enfermedad que habitualmente afecta a varones jóvenes
apareciendo el mayor número de casos en hombres entre
25 y 30 años, aunque puede aparecer en hombres de más
edad. El cáncer de testículo representa alrededor
del 1% de los cánceres del hombre.
No existe una causa
puntual que justifique el desarrollo de un cáncer de testículo
aunque existen algunos factores o causas que pueden predisponer
a la aparición de esta enfermedad.
La alteración del descenso del testículo hacia el
escroto o criptorquidia es una condición que puede aumentar
el riesgo de padecer esta enfermedad al igual que cualquier condición
que genere un mal desarrollo de los testículos. De todos
modos la sola presencia de alguna de estas condiciones no implica
el desarrollo de un cáncer de testículo, sólo
genera un incremento en la posibilidad o mayor riesgo de desarrollar
esta enfermedad.
La presencia puede manifestarse de diversas maneras.
La forma más
común de presentación constituye un aumento del tamaño
del testículo o un aumento de la dureza o consistencia del
mismo, también se puede notar una alteración de la
forma del testículo. En algunos casos puede estar acompañado
de dolor leve o sensación de peso a nivel del testículo
afectado. Otros pacientes pueden consultar por dolor a nivel de
la región lumbar o por alteraciones producidas por la afección
de otros órganos diferentes. Por último un grupo
de pacientes puede no presentar ningún síntoma y
la aparición de este tumor puede ser un hallazgo al momento
de la realización de un examen físico por otras causas
o al realizar una ecografía testicular durante la investigación
de otras enfermedades del testículo.
Ante la aparición
de algunos de los síntomas mencionados
el urólogo realizará la evaluación clínica
correspondiente y ante la sospecha de un tumor de testículo
estará indicada la realización de un procedimiento
quirúrgico con la eventual extracción del testículo
afectado sin necesidad de mayores estudios. Previo a la cirugía
puede solicitarse, de ser posible, una ecografía de los
testículos para obtener información acerca de las
características de la lesión y se indicara la realización
de un análisis de sangre para determinar la presencia de
valores aumentados de sustancias denominada marcadores tumorales.
Los marcadores tumorales son sustancias elaboradas por las células
del tumor que son volcadas a la sangre; la medición de las
mismas permite por un lado confirmar la sospecha clínica
y una vez hecho el diagnóstico permitirán realizar
el seguimiento y control del paciente. No todos los tumores testiculares
elaboran estas sustancias motivo por el cual la ausencia de valores
aumentados no implica la ausencia de tumor.
La cirugía para
la extracción del testículo
consiste en realizar una incisión a nivel de la ingle del
lado del testículo afectado y a través de esta se
expone el testículo y en caso de confirmarse la presencia
de un tumor en función de los hallazgos operatorios se realizará la
extracción del testículo, procedimiento conocido
como orquiectomía radical. Alternativamente y en caso de
duda durante la cirugía el médico patólogo
puede realizar un análisis o biopsia rápida de una
porción del testículo afectado para determinar la
presencia de células tumorales malignas, procedimiento conocido
como biopsia por congelación. La biopsia por congelación
puede confirmar o no la presencia de una lesión maligna.
De todos modos si la biopsia por congelación (que no es
un método 100% exacto) no confirma la presencia de un tumor
maligno pero la sospecha del urólogo a favor de la presencia
de un cáncer de testículo es muy fuerte puede realizarse
igual la orquiectomía radical o extracción del testículo.
Luego de la cirugía el médico patólogo evaluará el
testículo extraído y determinará el tipo de
tumor de testículo ya que existe una variedad de tumores
malignos del testículo. Existen clásicamente dos
grandes grupos de tumores malignos del testículo, los seminomas y los no
seminomas. La importancia de determinar el tipo de tumor
radica en la diferencia de tratamiento que cada una de estos tipos
de tumores tiene. Existen un grupo de tumores que presentan componentes
seminomatosos y no seminomatosos denominados tumores mixtos.
Por
otro lado además del análisis anatomopatológico
se realizará la estadificación que permitirá evaluar
el grado de afección de la enfermedad o estadío,
evaluando la presencia o no de metástasis a nivel de los
ganglios o de otros órganos y en función de esto
por establecer el tratamiento a aplicar. El método más
comúnmente utilizado para la estadificación de los
pacientes con cáncer de testículo es la tomografía
computada del tórax abdomen y la pelvis
El tratamiento de
los tumores del testículo va a depender
del tipo de tumor del que se trate y del grado de afección
o extensión de la enfermedad (estadío). Básicamente
se conocen tres estadíos, el estadío I en el cual
la enfermedad se encuentra alojado sólo a nivel del testículo,
el estadío II cuando existe afección a nivel de los
ganglios y el estadío III cuando existe afección
de los ganglios y de otros órganos como el pulmón
o el hígado.
Es importante es tener en cuenta que la gran
mayoría de
los pacientes con tumores malignos de testículo podrán
curarse de su enfermedad aplicando los tratamientos adecuados aunque
exista compromiso mas allá del testículo.
Existen
varias alternativas de tratamiento para el cáncer
de testículo. El tratamiento quirúrgico incluye la
extirpación del testículo afectado u orquiectomía
radical, ya comentada y la cirugía de extracción
de los ganglios linfáticos que drenan el testículo
denominada linfadenectomía reroperitoneal. La radioterapia
de los ganglios ubicados en el retroperitoneo es otra alternativa
de tratamiento para el manejo de los pacientes con cáncer
de testículo. La quimioterapia es una opción que
puede utilizarse para tratar a los pacientes que padecen un cáncer
de testículo. En algunos casos los pacientes con diagnóstico
de cáncer de testículo en estadío I (el tumor
sólo afecta el testículo) pueden realizar solo control
o vigilancia luego de la orquiectomía siendo esta última
variante aplicada en casos muy seleccionados.
La elección
del tipo de tratamiento a aplicar va a depender entre otras cosas
de las características o tipo de tumor
(seminoma o no seminoma) y del grado de compromiso de la enfermedad
o estadío.
Cuanto menor sea el grado de afección
de la enfermedad mayor será la posibilidad de curación
ya que este tipo de tumores en general tienen una muy buena respuesta
a los tratamientos. Uno de los puntos más importantes para
el éxito de
los tratamientos para el cáncer de testículo radica
en la posibilidad de realizar una detección temprana o precoz
del problema de aquí la importancia del auto examen (por
parte del paciente) testicular mensual luego de la pubertad con
el objetivo de detectar cualquier anormalidad y realizar la consulta
pertinente con el médico urólogo.
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