La Tomografía Computada comúnmente
conocida como TC o TAC (Tomografía Axial Computada) es
un procedimiento de diagnóstico radiológico en
el que se utiliza una combinación de aplicación
de rayos X y diferentes programas informáticos para la
generación de las imágenes.
Durante la realización del estudio el equipo empleado realiza
un análisis de los diferentes sectores, órganos o
estructuras del organismo y se generan señales que luego
son procesadas para la generación de las imágenes.
Una vez generadas, cada una de estas imágenes son impresas
en una placa o grabadas en discos compactos para su visualización,
interpretación y confección del informe correspondiente
por el médico especialista.
Durante el procedimiento el paciente
es recostado sobre una tabla o camilla incorporada al equipo (tomógrafo) que
se desliza dentro de una especie de aro que rodea al paciente
y desde donde se emiten las radiaciones. La realización
de la TC es guiada por un técnico quien comanda el equipo
desde una sala contigua.
La duración del estudio es variable y depende de la
finalidad del mismo, de la afección en estudio y del modelo
(no helicoidal o helicoidal) del equipo que se utilice.
La administración de diferentes medios de contraste es
una condición de uso frecuente al momento de la realización
de una tomografía computada. Estos medios se pueden administrar
por vía oral o por vía endovenosa y permiten en
muchos casos diferenciar mejor las estructuras anatómicas
y obtener datos acerca de la funcionalidad de los diferentes órganos,
como por ejemplo la función de los riñones.
Es un
procedimiento indoloro que no debiera generar ningún
tipo de molestias teniendo un escaso riesgo de complicaciones
y cuando estas se presentan en realidad se asocian a la utilización
de los medios de contraste que contienen yodo, más aún
los administrados por la vía endovenosa. Entre estos riesgos
se incluyen sensación de calor en todo el cuerpo, náuseas,
enrojecimiento del rostro, picazón y palpitaciones que
en general desaparecen en pocos minutos y no requieren tratamiento.
Las reacciones alérgicas graves se
dan con muy poca frecuencia.
El
efecto nocivo de las radiaciones que puede presentarse en los
pacientes que se realizan este estudio es mínimo,
excepto en mujeres embarazadas, en cuyo caso no es recomendada
la exposición del feto a dichas radiaciones ya que pueden
afectarlo.
La TC se utiliza con mucha frecuencia para el estudio
de diferentes afecciones urológicas. Tumores, quistes, litiasis, procesos
infecciosos, inflamatorios o diferentes alteraciones anatómicas
pueden ser identificados mediante la realización de la
misma. También se puede utilizar para guiar diferentes
métodos diagnósticos o terapéuticos por
punción.
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