La hematuria es la presencia de sangre en la
orina. Existen dos tipos de hematuria, la macroscópica
que es la que el paciente puede ver por si mismo, y la microscópica
que es la que se detecta en un análisis de orina, en el
cual se evidencia la presencia de glóbulos rojos en una
cantidad mayor a la normal.
Ante un cuadro de hematuria, se deben
realizar una serie de estudios con el objetivo de identificar
la causa de la misma. En general el estudio inicial consiste
en una ecografía
de la vía
urinaria, en la cual se evalúan los riñones,
la vejiga y la próstata en el caso de los hombres. En
función
de los hallazgos de la misma y de otros datos clínicos
se determinarán que otras evaluaciones deben realizarse.
La cistoscopia, es un estudio que se realiza con frecuencia
durante la evaluación de un cuadro de hematuria, con
el objetivo de detectar lesiones que puedan generar el cuadro.
La tomografía
computada y el urograma excretor son dos estudios que con frecuencia
se utilizan para la evaluación de los cuadros de hematuria.
Una
vez hecho el diagnóstico de la causa que genera la hematuria
se podrá aplicar el tratamiento adecuado, según
la causa que genere la hematuria. En un grupo importante de
casos no se logra identificar la causa de la hematuria, situación
que se denomina hematuria esencial.
Numerosas enfermedades pueden causar hematuria, desde medicamentos
como los anticoagulantes, enfermedades del riñón,
litiasis, procesos infecciosos o inflamatorios, tumores,
trastornos de la próstata y los traumatismos.
En si
misma la hematuria es un signo de alarma, que debe llevar
al estudio minuciosos del caso para localizar la causa y
ante el diagnostico definitivo, instaurar el tratamiento
correspondiente.
Toda hematuria debe ser estudiada, por la
gran diversidad de causas que la pueden provocar, por eso es
importante que un especialista, de preferencia el urólogo
aconseje los pasos a seguir.
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