La pelvis renal es la primera porción
del sistema excretor de la orina, que es una vía o conducto
a través del
cual la orina formada en el riñón es transportada
hasta la vejiga. La vía excretora esta formada entonces
por los cálices y la pelvis renal (que forman parte del
riñón) y se comunica con un tubo único denominado
uréter que desemboca o termina a nivel de la vejiga. Todo
el interior de la vía excretora esta revestido por dentro
por una capa de células que son el mismo tipo de células
con el que está revestido el interior de la vejiga. Es en
esta capa de células donde se originan los tumores de la
vía urinaria o excretora, ya sea a nivel de los cálices
o la pelvis en el riñón o a nivel del uréter.
Los factores de riesgo asociados al desarrollo de este tipo de
tumores son los mismos que los que se asocian al desarrollo del
cáncer de vejiga dentro de los cuales uno de los más
importantes es el tabaquismo.
Síntomas
El síntoma más frecuente con el que se presentan
este tipo de tumores es la presencia de sangre en la orina o
hematuria y se puede detectar macroscópicamente, es decir
el enfermo detecta el cambio de color de la orina (presencia
de un número importante de hematíes o glóbulos
rojos) o microscópicamente (cuando el número de
glóbulos rojos es mínimo y sólo es detectado
por el análisis de orina). En otros casos se pueden presentar
con dolor lumbar producto de la obstrucción que estas
lesiones pueden generar a nivel de la vía urinaria. En
casos avanzados se pueden presentar con alteraciones del apetito,
cansancio, pérdida de peso entre otros síntomas.
Diagnóstico
La realización de un análisis de orina permitirá confirmar
la presencia de hematuria y descartar procesos infecciosos a
nivel de la vía urinaria, además puede realizarse
un hemograma (análisis de sangre) y determinación
de los valores que evalúan la función renal.
En
la citología de la orina (análisis de células
en la orina) el médico patólogo puede identificar
o descarta la presencia de células tumorales mediante
la preparación especializada de la orina y la visualización
mediante un microscopio.
Entre los estudios de imágenes
que pueden realizarse para el diagnóstico de esta patología
se encuentran:
- Ecografía del aparato urinario: Es un estudio
no invasivo universalmente conocido que permite evaluar las características
morfológicas del aparato urinario (riñones, uréteres,
vejiga y próstata (en los varones), pudiendo detectar
alteración
del riñón incluyendo los cálices y la pelvis
renal o demostrando dilataciones de la vía urinaria que
podrían ser consecuencia de tumores ubicados a nivel del
uréter.
- Urograma excretor: Es un estudio radiológico
que permite evaluar la anatomía y función del
aparato urinario, con detalles más precisos que la ecografía.
- Tomografía Computada: este conocido método,
que puede reemplazar o complementar a los anteriores, es utilizado
para el diagnóstico y extensión de la enfermedad,
importante para la toma de decisiones de tratamiento.
En aquellos
casos en los que la sospecha de un tumor de la vía
urinaria sea clara, pueden aplicarse las medidas de tratamiento
sin mayores estudios. Cuando aún persisten dudas diagnósticas
o en el mismo acto quirúrgico al comienzo del procedimiento
se puede realizar una ureteroscopía. La ureteroscopía
o ureterorenoscopía es un estudio que se realiza bajo
anestesia en el cual a través de un elemento llamado ureteroscopio,
que se introduce a través de la uretra, se observa por
dentro el uréter y la pelvis renal en busca de tumores
de la vía urinaria o de otras entidades que puedan ser
responsables del problema. Por medio de la ureteroscopía
se pueden obtener muestras de tejido para ser analizadas por
el médico patólogo en el mismo momento (análisis
o biopsia por congelación) o de forma diferida. Tratamientos
La detección precoz de lesiones de pequeño tamaño
pueden curarse si se aplica un tratamiento oportuno. Las alternativas
posibles para la resolución de esta patología van
a depender entre otras cosas del tamaño, ubicación
y extensión del tumor. En gran parte de los casos el tratamiento
de elección es la nefroureterectomía radical (extirpación
del riñón y el uréter hasta su desembocadura
en la vejiga). El motivo por el cual se indica este tipo de procedimiento
radica en el hecho que estas lesiones pueden crecer nuevamente
dentro de la vía urinaria del lado afectado si esta no
es extirpada en forma completa. Los estudios por imágenes
y la cistoscopia permitirán realizar el control de la
vía urinaria contralateral y de la vejiga (ver Seguimiento).
De todos modos, existen otras alternativas de tratamiento como
la ureterectomía parcial, o los tratamientos endoscópicos
(desde el interior de la vía urinaria) en los cuales solo
se resecan las lesiones o tumores que deben ser aplicados en
casos seleccionados según la determinación del
urólogo tratante.
Seguimiento
Los pacientes con tumores de la
vía urinaria deben realizarse
controles periódicos con el objetivo de controlar los
tratamientos, independientemente de la alternativa por la cual
se optó. Es importante tener en cuenta que la vía
urinaria puede comprometerse a cualquier nivel, incluso en algunos
casos, puede desarrollarse enfermedad en la vía urinaria
contralateral durante la evolución de la enfermedad por
lo cual los durante los controles debe realizarse la evaluación
y estudio de toda la vía urinaria incluida también
la vejiga.
Entre los estudios que habitualmente se solicitan para
realizar el seguimiento de esta enfermedad se incluyen:
- Evaluación
clínica adecuada
- Análisis
de laboratorio
- Ecografía
- Tomografía Computada
- Cistoscopia
- Citología de orina
La selección y frecuencia de
los mismos deben ser indicadas por su urólogo. |